Piezas, reglas y tus propias frases.
Cada palabra que aprendes es una pieza reutilizable. Unas reglas de combinación controladas las unen: construyes frases correctas que nunca has memorizado y luego las transformas, las escuchas y te las encuentras en situaciones reales.
Seis familias de piezas
Cada palabra se presenta en hangul, con su romanización, su audio y un significado en contexto.
El sujeto lleva 는 o 은, la partícula de tema. A menudo se omite cuando el contexto basta.
El verbo va siempre al final de la frase. Su terminación cortés -요 es la misma para todas las personas.
Los sustantivos no cambian de forma: una partícula pegada detrás indica su función (를 / 을 para el objeto, 에 para el destino).
La negación 안 va justo delante del verbo; la pregunta conserva el orden de la afirmación.
Las reglas de montaje: el verbo cierra la frase y las partículas indican quién hace qué.
Un alfabeto de veinticuatro letras agrupadas en sílabas, tres series de consonantes (suaves, aspiradas, tensas) y vocales como ㅓ y ㅡ que requieren práctica.
Las mismas piezas, en todas partes
En el restaurante, de viaje o al conocer a alguien, bastan unas pocas piezas para hacerte entender.



Quince minutos al día
Duración ajustable de 5 a 30 minutos. Saltarte un día no te hace perder nada: tu progreso te espera.


Coloca tu primera pieza.
Elige tu objetivo y tu ritmo: la primera lección empieza enseguida.

